[2005] Paisaje Marginal con Sinfónica

Santiago de Chile, 2005.
Instalación, diversos materiales, banda sonora de 4 canales, luz.

01 – 04 Versión en el Museo de Arte Contemporáneo.

05 – 06 Versión en el Teatro Baquedano.
_______________________________________________

Tracks

Paisaje marginal con Sinfónica

_______________________________________________

Esta instalación realicé dos veces, una vez en el foyer del Teatro Baquedano, la otra vez en el MAC de la Quinta Normal en el marco de la Bienal de Nuevos Medios.

Se caracteriza por el uso de materiales “pobres” y un montaje precario, en lo visual igual como en lo sonoro, que provocan un fuerte contraste con el lugar arquitectónica, el limpio hall central del MAC de Quinta Normal, y al mismo tiempo sitúa la obra en la cercanía del arte “povera”, término que surgió a fines de los años 60 en Italia.

“Desde un punto de vista sintáctico, la infraestructura cosal, los materiales, son protagonistas principales de las obras. (…) El arte «povera» (…) no se ha planteado tanto la configuración artística del objeto como un fin en sí mismo, como hacer visible en la realidad predada y trivial del material la transformación de su apariencia. (…) Estas obras, compuestas de los más diversos materiales y sustancias, se articulan significativamente a nivel de las propiedades físicas y plásticas de los materiales en transformación y de las relaciones de «ensamblado», yuxtaposiciones, etc.”1

A través de los cuatro parlantes insertados en medio de los materiales precarios, se puede escuchar sonidos que también se puede describir como pobre. La calidad sonora es baja, producto de una tecnología “arcaica” de grabación y reproducción: mezclador y micrófonos ambientales de bajo costo, caseteras plásticas con su velocidad de reproducción inestable, amplificadores manipulados y parlantes de calidad de accesorio de computador personal, extraídos de sus cajas de resonancia. El rango de frecuencias sonoras es más limitado en comparación con la tecnología digital.

Los sonidos mismos consisten en el registro de ruidos caseros y callejeros de barrios pobres de Peñalolèn, montados en forma abrupta, yuxtapuestos uno al otro. Los diferentes canales de audio emiten los ruidos superpuestos, el bajo volumen requiere el acercamiento del oído a cada uno de los parlantes, lo que significa una selección momentánea de los sonidos según la posición del oyente.

Todos estos ruidos evocan un ambiente doméstico-poblacional sencillo, si no precario, que tiene su correspondencia en los materiales visuales. Pero mientras los elementos visuales por si sólo mantienen la posibilidad de ser leídos a favor del aspecto literal de la existencia física de cada material, la banda sonora connota estos materiales con un aspecto social-político. Lo “pobre” deja de ser “povera” y se transforma en representación de pobreza. Así la tensión estética entre obra y espacio de exposición ahora es legible como tensión conceptual entre material marginal y lugar institucional de su presentación: un Museo de arte contemporáneo.

——–
1 MARCHÁN FIZ, Simón.