[2006] Soundlab IV

Soundart from Chile

Proyecto en internet, 2006

Luis Barrie: El Canto de Flora
Claudio Fernández Sini: Anuncio participativo
Claudio Fernández Sini: 5 min sismo
Foro de Escritores: Soundtable
Ensamble Majamama: Sala Master 25-9-2005 (extracto)
Ensamble Majamama: 22-IV-2006 – impro 1 (extracto)
Radio Ruido: 060601_3 (extracto)
Radio Ruido: 060608_2 (extracto)
Mario Soro: Imagenes cinéticas de los tipos somáticos constitucionales: Una intervención fonoperformática en una clase de taller de figura humana
Andrés Torres: Variation of “Alarmante”
Pintor Z: (esto no esta pasando)

> soundlab IV

 

Chile y el Arte Sonoro

Chile no posee una tradición de arte sonoro, pero es posible encontrar algunos antecedentes. Los experimentos realizados a partir de los años 70 no lograron independizarse de otras manifestaciones artísticas, sino que más bien se diluían en medio de exposiciones de artes plásticas, conciertos de música contemporánea y veladas poéticas informales. La dificultad para consolidar una práctica sostenida de este arte en Chile puede explicarse por el desconocimiento que durante décadas se tuvo de la producción sonora de otros países y continentes, debido, por una parte, a su situación geográfica (separado de sus países vecinos por los Andes y el desierto), económica (escasez de recursos para viajes, infraestructura de comunicación deficiente) y política (larga dictadura militar con aislamiento internacional), y, por otra, a su cultura autorreferente.

Aunque la Universidad de Chile instaló uno de los primeros estudios electrónicos para la investigación musical en América Latina, las pocas obras que produjo –del mismo modo que los experimentos sonoros en el ámbito de la plástica– no lograron establecer una continuidad y un lugar importante en la producción cultural local. El público, extremadamente conservador, no mostró mayor interés por un arte que no se regía por los esquemas tradicionales de composición acabada o creación de objetos transables en el pequeño mercado del arte.

Con la vuelta de Chile a la democracia a principios de los años 90, con la lenta aparición de nuevos espacios culturales y un leve aumento de fondos para la creación, artistas jóvenes empezaron a investigar en el sonido como material poético, plástico, no-musical. Un poco más tarde, por primera vez la Universidad de Chile incorporó el arte sonoro como elemento de las artes visuales.

A fines de los 90, el aumento del poder de compra de la sociedad chilena y los bajos precios de los productos electrónicos importados, hizo posible la adquisición generalizada de herramientas digitales de grabación, almacenamiento y edición sonora. Eso, aunque con atraso respecto de otros países latinoamericanos, fortaleció una creciente producción de música digital, que no se diferenciaba de los miles de productos internacionales que circulan por internet, pues los hardware y software utilizados en Chile son los mismos que en el resto del mundo.

Más interesantes son las propuestas locales que no se basan exclusivamente en la creación digital y toman como referentes otras vertientes de arte sonoro internacional, como la improvisación del free jazz, procedimientos Fluxus, performance sonora, paisaje sonoro, trabajos radiofónicos (aunque en Chile pocas veces logran ser transmitidos por las radios, casi exclusivamente comerciales), incorporando elementos específicos chilenos y latinoamericanos. Áreas donde el autor sigue estando presente con su individualidad y condición cultural, con la presencia del cuerpo y su actuación, con la voz y el texto o con su relación con el paisaje y cultura local.

Recién en el año 2005 se realizaron por primera vez en Chile exposiciones y un ciclo de performances concentrados exclusivamente en el arte sonoro. En la entrada de la sala de conciertos del teatro de la Universidad de Chile se presentó “Radio Ruido”, una exposición colectiva de instalaciones sonoras, que confrontó al público de conciertos filarmónicos con propuestas sonoras desconcertantes. Por su parte, el Museo Nacional de Bellas Artes exhibió la exposición y el ciclo de performances sonoros “Reverberancias”, donde se trató de incorporar las diferentes expresiones sonoras trabajadas hasta ahora en Chile, incluyendo poesía sonora y música digital.

Los trabajos presentados en esta selección han sido producidos en el último año. Una parte de estas creaciones han sido exhibidas en eventos anteriores y el resto fueron creados especialmente para el formato on-line de SoundLab.

Rainer Krause


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